Esta primera fotografía es del fotógrafo Romain Guerin, gracias Romain.
El resto de imágenes y videos son de la autora.
La Rosalía alpina se dice que fue descubierta en los Alpes austríacos, de ahí su apellido, y catalogada científicamente en 1758 por el naturalista sueco Carlos Linneo.
Es el logo en el Parque Nacional Danubio-Ipoly en Hungría.
Viven en el centro de Europa y en España, donde pueden verse, tarea nada fácil, en lugares como Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Su hábitat son los bosques de hayas maduros y bien conservados, donde este precioso cerambícido pasa 3 años en estado larvario en el interior de los troncos de hayas muertas, de las cuales se alimenta. Sólo es posible verlas 2 o 3 días al año, los días de más calor de julio, cuando ya en estado adulto salen de los troncos para realizar la cópula y la puesta de huevos.
Aquí, en Somiedo, gozan del mismo grado de protección que el Oso pardo cantábrico y que el Urogallo cantábrico, este en grave peligro de extinción, a pesar de ello, sueño con verlos un día sobrevolando mi valle, como mi madre los veía hace 6 décadas: hembras de urogallo, aquí llamadas pitas de monte, con hasta16 polluelos 😇
Desde que dejé de fumigar la casa hace varios años, tras darme cuenta de que, además de no ser efectiva, la fumigación acababa con otras especies, además de moscas, avispas y arañas, pues había dejado de ver las mariposas, luciérnagas y salamandras que veía cuando era pequeña. Fuí consciente y decidí dar prioridad y respetar la biodiversidad que me rodea. A partir de ese momento, los pájaros anidan y crian entre las ménsulas de madera y las terrazas, cada año veo salamandras y cada vez más mariposas, y, otros diminutos seres vivos como Esfinge colibrí libando las lavandas, o Ephippiger ephippiger haciendo la puesta de huevos sobre un cojín, escalopendras, Mantis religiosa, libélulas.., y desde hace varios años, un día apareció la primera Rosalía alpina en el jardín, visita que se repetía cada verano y que yo no entendía como un ser tan pequeño, no mide más de 4 centímetros, podía venir desde el centenario bosque de hayas que hay sobre la casa; a la vez, iba aumentando el número de Rosalías alpinas que se dejaban ver: 7 hace 2 años.
Fue un turista holandés el que descubrió que vivían aquí. Durante su estancia de 3 días en 2021, no se movió del jardín, donde se pasaba horas y horas haciéndoles videos y fotografías, pues nunca las había visto. Él me dijo que vivían en los troncos secos de haya que hay colocados como asientos, troncos que desde entonces son lugar de observación verano tras verano, pues en los bosques en casi imposible verlas.
He tenido la suerte de ver y grabar la cópula del mismo macho con 3 hembras diferentes en una misma tarde, y la posterior puesta de huevos de las hembras en los agujeros de los troncos.
Tras esos 2/3 días de actividad frenética, durante los cuales no se alimentan, se mueren, tanto los machos como las hembras. Por tanto, sólo hay una oportunidad al año de verlas, y sólo 2 o 3 días muestran su "perfecta belleza", es decir, las que veo, grabo y fotografio cada verano, no hay oportunidad de volver a verlas.
Al vivir en estado larvario, en muy pocos lugares, y verse muy pocos días, hace muy difícil hacer un censo y un estudio riguroso sobre ellas. Realmente, no somos conscientes de lo que tenemos, y si no lo conocemos, tampoco podemos valorarlo.
Una vez más, insisto en la necesidad de que Somiedo sea declarado Patrimonio de la Humanidad.














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