MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.
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martes, 22 de septiembre de 2026

OTOÑO

    A pocas horas de que comience el otoño, una de las estaciones más bonitas en la montaña, continuamos con temperaturas de verano durante el día; las noches ya son más frescas y mucho más largas, por tanto, también hay varias horas menos de sol. Aún así, los 30° en las horas centrales del día, nos hacen buscar la sombra, y, la mejor hora para salir a pasear, continúa siendo el atardecer, como en los 3, casi 4 meses anteriores.




   Septiembre, al igual que mayo, aquí tienen una luz muy especial. Luz que te permite ver todo..

    En las dos siguientes fotografías, realizadas con un intervalo inferior a 10 minutos, el sol tras los árboles permite ver, en la primera de ellas, una perfecta alineación de sus troncos y una clara y casi idéntica base en la aún verde copa de cada árbol. Pocos minutos después, con el sol trepando por la ladera hacia el cielo, en la segunda fotografía, apenas es visible una mancha en la montaña: troncos y copas se han desdibujado del paisaje en el que están...




    El verano de 2025 estuvimos 92 días seguidos sin ver caer ni una gota de agua... Las pocas lluvias caidas cinco veces este verano, no impiden que avellanas y manzanas se caigan de los árboles sin haber terminado de crecer, pero, sí permiten que los membrillos permanezcan en los árboles hasta su maduración. Uvas, higos y physalis, ya están en su momento óptimo, y, las gallinas lo saben...☺️

https://drive.google.com/file/d/1GWSE-bsEIs9-yRkyQdgtDVBmMnE64bbY/view?usp=drivesdk

   Los líquenes también parecen haber despertado y vuelven a crecer, como si estuviesen en una segunda primavera.





   El hayedo comienza a cambiar de color y, un otoño más, se escucha la berrea de los ciervos al amanecer y al atardecer; un otoño más, es tiempo de guardar la leña para pasar el largo invierno con calor de hogar al lado de la chimenea y de la cocina de leña. Leña que viene de Extremadura donde están cortando encinas, robles, y olivos centenarios aún en producción, para dedicar esa tierra a instalar paneles fotovoltaicos, (lo cual no reduce el coste de la energía, y tampoco vamos a comerla... Aunque sí consumiremos el aceite y las aceitunas) Es leña ya cortada y seca que hay que aprovechar, de ese modo, también contribuimos a conservar nuestros centenarios bosques de hayas:



https://drive.google.com/file/d/1koVMD_bhh5gIUk2kM7b29KO15tcrv5Rv/view?usp=drivesdk


Tosca, Giacomo Puccini:

https://youtu.be/jt4_MYW_NxM?is=nqvSDR_aVw6JWc9s

P.D.:

    Mi afición a la música clásica comenzó con poco más de 20 años, cuando escuché por primera vez Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, música con la que un "gracioso" pretendía conquistarme..

  Dos años después llegaste Tú, J. D. A. Cuando te conocí, vivías en París, y trabajabas en el Observatorio de Astrofísica investigando las estrellas atómicas y la física nuclear. Ingeniero Aeronaútico, Catedrático de Física Teórica en la Universidad de Oviedo, director de varias tesis doctorales, investigador y autor de muchas publicaciones, además, eras apasionado de la música clásica y de la ópera, pasión que me contagiaste, algo que te agradeceré siempre 💝 así como tu dulzura, respeto y caballerosidad.

   Si tu niña, como me llamabas, te hubiese hecho caso y me hubiese ido a París, sin duda alguna, mi vida hubiese sido otra, pero hoy, en el otoño de mi vida, no cambio este, mi pequeño paraiso de naturaleza y biodiversidad, por la mejor ciudad del mundo.


   Primavera, verano y otoño, el norte de España es el mejor lugar para vivir. En el frio invierno, yo migraría al sur, como los pájaros, o a otros lugares cálidos donde ver el cielo azul y disfrutar del sol cada día. Si como las heladas nocturnas, nevase y lloviese solo durante la noche, y durante el día siempre hiciese sol, sería perfecto 😊


lunes, 14 de septiembre de 2026

FÓSILES MARINOS.

    Hace "muchos años" para nosotros, cuando el planeta Tierra era un solo continente, Pangea, estas montañas que nos rodean estaban bajo un mar cálido. Ese es el motivo por el que actualmente se pueden ver tantos fósiles marinos en nuestras rocas calizas.


   Fue hace 40 o 50 millones de años cuando la placa africana en su empuje hacia el norte, se unió a Europa. En esa zona de colisión se formaron Los Alpes, Pirineos y la Cordillera Cantábrica volvió a elevarse, quedando más o menos como la vemos actualmente, aunque las montañas estaban 400 o 500 metros más elevadas. La Tierra está viva y se mueve, lentamente, pero desciende..


   Esta mole caliza, Cerrediel, no solo es similar a uno de los 2 Picos Albos, sinó que son la misma roca caliza que vemos en el Cabo Peñas, donde emerge del Mar Cantábrico, cruzando todas Asturias de norte a sur para asomar ahí, y de nuevo continúa bajo Pola de Somiedo, El Coto de la Buena Madre y Valle de Lago, para asomar de nuevo entre los lagos de Saliencia y el del Valle. Curiosamente, con mayor altitud las que están más al sur, que Cerrediel que está más al norte y es más baja..

   Esa misma mole, en el pasado estaba unida a Carbaineo, pero la glaciación, con los 3 pequeños valles de origen glaciar que confluyen en Perlunes, abrió el paso por el que desciende el rio Aguino, dejando el espectacular paisaje que vemos hoy al salir del túnel.

   Las rocas que forman la Cordillera Cantábrica, se acumularon durante más de 600 millones de años: calizas, dolomías, cuarcitas, pizarras, areniscas.. (En este blog hay fotografías de 2 fósiles que tienen más de 400 millones de años)

   Es la presencia de muchas de ellas la que hace que aquí se encuentren tantos fósiles marinos, más visibles aún cuando la roca caliza tiene mineral de hierro, como se puede ver en las siguientes fotografías:






   Volver a Perlunes, es volver a ver y a fotografiar los fósiles, los castaños que a más de 1.100 metros de altitud tienen enormes erizos con castañas; ese precioso hórreo tantas veces fotografiado; y,  antes del puente que nos lleva a Las Cuendias, la casona noble cuyas esquinas de piedra labrada y la cantería de las ventanas delatan que es una casa con solera y con mucha historia, historia que ojalá los descendientes conserven..

   Ese horno, abierto al pueblo, no a la casa en la que se habrán amasado tantos panes que eran horneados bajo la bóveda de ladrillos refractarios que se resisten a caer; ladrillos que tal vez hayan sido hechos en alguna tejera cercana, al igual que hacían las tejas, pues se trabajaba con elementos de proximidad. Practicaban la sostenibilidad sin saber que existía esa palabra. Eran mentes y manos muy sabias, que conocían todos los recursos y usos a su alcance.



   Las gratas sorpresas en esta visita fueron 3:

 1, esa figura solar o estrella de cinco puntas en la plaza del pueblo, figura con diferentes significados en culturas lejanas:

   

 2, esta preciosa familia de patos acicalándose en la fuente.

    3, y dos vacas curiosas que se asomaban a la cámara repetidamente, una más blanca que negra, como un dálmata gigante, y la otra pobre.., con los cuernos imposibles, uno de los cuales le limitará la visión..



    En la distancia, tras el túnel de El Furao, valle tras valle están: la braña de Fontiaguín, Aguino, la braña de Montrondio, los Picos Blancos, y la unión del río Saliencia al Somiedo en La Malva, en la confluencia de los valles de origen glaciar más altos de Somiedo: el de Saliencia en U, con el de la Güérgola en V, el de e lago del Valle en U, el de Sousas y el Coto, el  que desde El Cornón  y en forma de U atraviesa El Trabanco, desmoronándose bajo La Peral, donde también hay fósiles marinos, y descendiendo bajo Llamardal, Caunedo y Gúa, uniéndose en Pola a los de El Valle y El Coto. Es ahí, en La Trapa,entre ambos ríos, sobre suelo morrénico, donde el pasado verano hubo tanto movimiento y vida, con el equipo de rodaje..

   Río abajo, se une el que desciende de Aguino y Perlunes, pueblo en el que algunos inviernos y con el deshielo, el rio movió cantos rodados inmensos aún visibles hoy, algunos de ellos, en el interior de una casa en ruinas. Sólo imaginar ver ese hoy pequeño río desbordado, elevado varios metros, hasta alcanzar las primeras casas en su margen derecha, donde continúan enormes rocas que en su descenso el agua moldeó, impresiona...

   Rozando el cielo, en la parte derecha de la foto  vemos El Michu. Desde esa cima, las vistas son inimaginables y magníficas 💗


https://youtu.be/5P6pTzDPPSY?is=f6XBoQIUvECM3XyY

miércoles, 1 de enero de 2020

ROCAS CALIZAS




Merengue...

   Como una de las obras más bellas de la Creación, describió Luís Martínez a Somiedo, tras cuatro décadas recorriendo cada pueblo, cada braña, cada montaña...


   En un territorio que se podría calificar como abrupto, lleno de profundos valles surcados por múltiples ríos, en el que en muy poca distancia en línea recta se pasa de la cota más baja en Aguasmestas (400 metros) a la más elevada, río Pigüeña arriba, en El Cornón y sus 2.194 metros, lógicamente, los contínuos ascensos y descensos son vertiginosos.
   A lo largo y, sobre todo ancho, de  la geografía somedana, destacan en su parte más alta y próxima al Sur 4 grandes moles calizas: Orníz y Peña Chana, ambas en el límite con León, y, Penouta y Sierra Palombera o peñas de Urria. Curiosamente, mientras las dos primeras son ascendidas por todas sus caras y con bastante frecuencia, las otras dos, más bajas, son pisadas únicamente por los rebecos y por algún intrépido montañero.


Sierra Palombera, la más baja de las cuatro, 1860 metros. Foto hecha desde el Putracón. Mi vista cada mañana al despertar.
Peña Orníz. 2190 metros. Segundo techo de Somiedo.

Peña Chana, 2087 metros. Desde ella se ve el mar bañando Gijón, y desde él, mar adentro, se ve Peña Chana.


Penouta 1976 metros
   Cuesta creer que en el pasado hayan estado sumergidas bajo las aguas y 500 metros más elevadas que ahora (los fósiles marinos encontrados son una muestra clara de esa época), cuando tantas veces las nubes y la niebla las utilizan como su lecho y se deslizan por ellas ocultándolas a nuestros ojos.
   Los vientos las azotan sin miramiento alguno y la nieve se pega a su cara Norte, agotando la poca vida existente a esas alturas, y permaneciendo ahí durante meses algunos inviernos, hasta que el cálido Sol que siempre las baña por el Sur y las roza levemente por el Oeste cada atardecer, pareciera atravesar su interior "derritiéndolas" por dentro; nada imposible, pues están llenas de oquedades y cuevas por las que se filtra el agua, formando espectaculares cascadas con el deshielo.

"Sus cuevas  son los hogares de Xanas y Trasgus". 

   Tal vez sea cuando éstos últimos juegan a los bolos en las largas noches, intentando alcanzar las estrellas que saturan el cielo, cuando los relámpagos y truenos rompen el silencio sacándonos a todos de la ensoñación del largo invierno; es cuando sentimos que el añorado Sol no tiene razón de ser, si no nos inunda con su luz y su  calor, llenando todo de vida.

   Desde Sierra Palombera, la más baja de las cuatro, situada casi en la parte central del municipio, las vistas alcanzan todo Somiedo. La colección de almenas que alberga es tal, que en ocasiones las calizas parecen besarse.

  Son varias las figuras visibles en ella, debido a las grietas y, al hierro y la pizarra que forman caprichosas formas. Una de ellas se dice que es la Virgen con el Niño. Contaban las personas mayores que una mujer ya entrada en años iba a postrarse repetidamente ante ella y preguntaba. Virgen Santísima, ¿casaréime o quedaréi asina?, hasta que un día un pastor que se había escondido, dijo: "Quedarás asina", a lo que la mujer, rápida como todas las somedanas respondió: "Cállate tú, nenuco, que lo diga tu madre, que tú yes pequenuco".

No se sabe si la mujer halló marido.., tal vez sí, "asina la historia queda mejor"

   La forma de hablar en Somiedo tiene diversas variantes, dadas la influencia geográfica, y el movimiento de personas y sus costumbres durante siglos: Vaqueiros y pastores. Lo que no se suele utilizar aquí es la terminación en "u" o en "es", la más frecuente en la zona centro de Asturias. Nuestra tradicional forma de hablar, también forma parte de nuestro patrimonio cultural.

   Es en Urria, bajo Sierra Palombera donde todavía es posible oír algunas palabras como cantare y bailare, restos del castellano antiguo, que perviven aquí en Somiedo, lugar donde tenemos verbos exclusivos como "TEITAR o ENCUMAR" que además siguen vigentes en todas sus conjugaciones.

Lo escrito al principio. Una de las obras más bellas de la Creación.