Cuando la sinrazón produce: Rabia, impotencia, desconcierto, tristeza, o desolación…No hay nada que mitigue esas sensaciones. Cuando el tiempo, día tras día, unido a ese paisaje desolado y gris, o negro tras la lluvia, siga produciendo esos sentimientos…No puede haber nada que calme ese dolor. El dolor que produce solo pensar que en unos momentos, todo se escapa de nuestras manos, de nuestra vista…Todo se escapa a nuestros sentidos.
No es solo el apego a lo material, que lo tenemos, y mucho, aunque no nos demos cuenta hasta que perdemos las cosas que hasta ese momento no habíamos valorado. Son los recuerdos, a veces de toda una vida…A veces, de varias vidas…
Tenemos la suerte, la inmensa suerte, de que LA TIERRA , aunque ahora parezca imposible en el Valledor, seguirá trabajando, gratis por y para nosotros.
El pasado viernes, Leonard Cohen en su discurso tras recoger el premio Príncipe de Asturias de las Letras, quiso y supo mostrar su agradecimiento a LA TIERRA. A esa tierra, decía, que un tiempo alimentó al cedro con el cual unas manos artesanas, hicieron esa guitarra que le acompaña desde hace cuarenta años. Una guitarra ligera, como si fuese de helio, decía. Que al sacarla de su caja y acercarla a su cara olía a madera viva. La madera nunca muere…Él mostraba su gratitud, como hacen los mayores, los sabios, las personas adultas y maduras, la gente de bien que se suele decir…Dar las gracias a LA TIERRA…
En el Valledor LA TIERRA siempre generosa, un día cambiará de color y se volverá todo verde de nuevo. Valle tras valle. Ladera tras ladera…De ella brotará la naturaleza, y resurgirá la vida…Y olerá…
Aunque tardemos en verlo, llegará un día en el que podamos mirar atrás y decirle gracias a LA TIERRA.