MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.
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martes, 1 de enero de 2019

La BUENA MADRE, Doña Inés de Miranda

   Doña Inés de Miranda (hija de doña Brígida de Quiñones y Prado (de la Casa de Luna) la cual era  hija de los Quiñones de Mayorga de Campos, y de Álvaro Flórez de Miranda (nacido en la segunda mitad del siglo XV); nieta por parte materna de Gonzalo de Quiñones y de Eulalia de Prado, y, por parte paterna de   Rodrigo Flórez y doña Mencía de Quirós y Miranda, la cual descendía de Martín Vázquez de Quirós y de doña Inés de Miranda Ponce de León, señora de la Casa de Miranda), tiene 3 hijos con don Alonso López de Tineo, de Obona:

  • Catalina de Prado, casada con Diego Menéndez Alfonso, de Cibea, Cangas de Narcea.

  • Baltasar Flórez, casado con  María Arias de Rabanal y Bernaldo de Quirós, los cuales viven en la casa de Pola de Somiedo. De ellos descienden Álvaro Flórez de Quiñones, e Isabel Flórez, casada con Fernando de Estrada, y padres de Álvaro Flórez Estrada.
Casa de Robledo, habitada hasta 1.851. Es visible al aumento de la vivienda, adaptándola a la pendiente del terreno, con los huecos abiertos al Sur, y el horno del pan en la fachada Norte.

   Fuende de Robledo, construída delante de la casa, recogiendo el agua que bajaba de Urria, la cual discurría prado abajo alimentando el molino que había en medio del mismo. Se dice que todas las fincas existentes entre los puentes de La Llera y el de San Miguel, pertenecían a la casa de Robledo. En las proximidades del segundo puente estuvieron el Monasterio y la Iglesia Parroquial de San Miguel. A dicha parroquia pertenecían, La Pola, San Pedro, Urria, Valle de Lago y El Coto, siendo la parroquia más rica de  Somiedo. La Iglesia fue traslada a su actual ubicación en la  Llera, en el siglo XVII.

  • Gaspar de Miranda, casado con Inés García, los cuales viven en la casa de Robledo, en El Coto. De ellos desciende Lázaro Flórez, esposo de Isabel Álvarez Cienfuegos, los cuales en 1.851 compran la casa de La Llera a las  hermanas Argüelles Miranda. Según consta en la escritura, era la mejor casa del pueblo y la de mejor cimentación. Aún es visible la evolución de dicha casa (con los restos  de dos hornos de pan en las paredes), así como la ampliacion de la misma hacia el Sur, dejando en el interior los pies derechos, travesaño y cargadero de la que había sido la puerta de entrada. Hereda ambas casas, la de Robledo y la de La Llera, su hija Antonia Flórez Cienfuegos, madre de Maria Antonia Álvarez Flórez y abuela de Aurelio Álvarez Álvarez López y Flórez.

   Doña Inés de Miranda ocupó el cargo de Abadesa (siendo madre soltera y "doblemente madre") en el Monasterio de Gúa donde crió a sus hijos. Tras arrastrar una vida lánguida y decadente, según dicen los libros, el Monasterio fue clausurado y trasladado a Vega de Espinareda, en León. Doña Inés fue compensada generosamente con las propiedades que el Monasterio tenía en El Coto de la Buena Madre. A ella le debemos el nombre más bonito.

...To the end of LOVE

miércoles, 8 de julio de 2015

ELLA





   Situada en el centro de las crestas calizas de Solapenalba, está ELLA; cual hada o xana que emergiendo del majestuoso hayedo del Coto de la Buena Madre, se deja ver cada atardecer, cuando la luz del ocaso deja entrever la silueta de su torso, mostrando así su perfil izquierdo, con la melena recogida por un pañuelo anudado sobre su cabeza, y, colgando ambos sobre la roca.
   Sentada en esa arista, parece mirar a Gúa, y, a las magníficas piedras de cantería que en el pasado sostuvieron el Monasterio de Las Bernardas, y que hoy,  aparecen desperdigadas por todas las casas del pueblo. La ubicación inicial de ese Monasterio fue aquí, en el Coto, próximo al puente de San Miguel, lugar desde el que se trasladó a Gúa. Allí estuvo hasta el siglo XII, cuando, tras arrastrar una vida lánguida y decadente (hay que recordar que su Abadesa Dª Inés de Miranda, era doblemente MADRE, pues además de Madre Superiora en el Monasterio, tenía 3 hijos, fruto de una tormentosa relación con D. Alfonso López de Tineo. Nada  extraña pues la vida del Monasterio) se clausuró, para ser trasladado a Vega de Espinareda en León, primero, y, posteriormente a Avilés.
   Que esa figura femenina, asome justo ahí, entre Gúa y El Coto, con cada puesta de sol, es  curioso y llamativo, para quienes conocemos esa pequeña parte de nuestro pasado, de nuestra historia. Cuando  ELLA no quiere ser vista, se oculta bajo sus 2 mantos: el blanco de la niebla, y el negro de la noche.
   Los padres de Dª Inés se negaron a consentir el matrimonio de su hija, comprándole el cargo de Abadesa en el Monasterio, lugar en el que ella vivió con sus 3 hijos. Tras su cierre y traslado, a Dª Inés de Miranda, la compensaron generosamente con las propiedades que el Monasterio tenía en El Coto para que criase a sus hijos (lo que hoy es Pola, la capital del  concejo, en el pasado eran 2 pueblos: San Pedro y Pola, pertenecientes los 2 junto a Urria, El Valle y El Coto, a la parroquia de San Miguel, en El Coto; era la parroquia más rica de Somiedo). Desconozco el lugar exacto en el que vivió Dª Inés en Somiedo, aunque es fácil deducir que haya sido aquí, en El Coto, pues desde entonces el pueblo pasó de llamarse El Coto, a ser, El Coto de la Buena Madre. Gracias por regalarnos el nombre más bonito del mundo.
    Se sabe que su hija se casó en Cangas del Narcea, lugar en el que Dª Inés vivió sus últimos días, y, que sus dos hijos varones quedaron en Somiedo. Uno de ellos en El Palacio, donde el apellido Flórez  estuvo ahí hasta hace relativamente poco tiempo.
    Un día buscaré a los descendientes de Dª Inés en Cangas del Narcea. Allí todavía hay muchos con el apellido Flórez.

   El otro aquí, en El Coto. El de El Coto pudo vivir en la casa de Robledo, hoy en ruinas, pues se sabe que el propietario de la misma, lo era también de todos los terrenos desde el pueblo  hasta el puente de San Miguel. De esa casa vinieron mis antepasados a la casa en la que vivo hoy, en el año 1851. El apellido Flórez, se conservó en mi familia hasta una de mis bisabuelas, Mª Antonia Álvarez Flórez, nacida en 1854. La casa, dicen las escrituras, era la mejor casa del pueblo, y la de mejor cimentación, la venden las hermanas Argüelles Miranda : Rosalía, de Begega, Genara, de San Martín de Luiña, y Vicenta, de Almurfe (del Palacio), a mis tatarabuelos: Isabel Álvarez Cienfuegos y Lázaro Flórez.
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