A todas las madres y abuelas del mundo, pues ambas nos dan la vida, con mis flores favoritas: rosas, camelias, peonías, y Ellas 💞
Mi madre, también Rosalía, que hoy tendría 104 años, aquí con mi abuela materna Rosario, en cuyo vientre y durante la gestación de mi madre, también se inició mi ciclo. Es decir, en el feto femenino, a partir de la décima semana de vida, se forman los ovocitos en los ovarios durante el desarrollo embrionario. Cuando nacemos las niñas, lo hacemos con entre 600.000 y 800.000 ovocitos. Cantidad finita, pues desde ese momento no se forman más. Permanecen inactivos hasta la pubertad. En cada ciclo menstrual, los ovocitos primarios maduran y continúa el proceso hasta los óvulos y la ovulación, si se produce, o, la pérdida de ovocitos en cada menstruación, disminuyendo su reserva constantemente, hasta la menopausia.
Sin duda alguna, el cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe.
Mis dos soles, junto a mi madre, su abuela materna, en cuyo interior, ellas comenzaron a existir.
Como cantó maravillosamente Joe Dassin:
Y si tú no existieras...
https://youtu.be/0fYr5vh3wXI?is=XqUEAsTcBpDiLr7b
.. Nosotras no habríamos llegado. Gracias, gracias, gracias, por darme la vida, Mamá y Abuela, y por crear en mí la de mis hijas.
Creo que el amor de las abuelas por sus nietas, se dice que más aún si son hijas de sus hijas, es doblemente especial, y tal vez sea debido a ese vínculo único que sólo se da en las mujeres, pues damos vida directamente a dos generaciones.
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Cuando una madre tiene hijos varones, se paraliza y pierde ese nexo único, ese vínculo de abuelas y nietas ya no será doble. Se cierra así un ciclo de herencia.






