Endoculturacíon o enculturización, es el aprendizaje mediante la transmisión oral de conocimiento dentro del núcleo familiar, donde la generación mayor transmite valores, costumbres y usos a las siguientes generaciones. Es algo que ocurría en el Mundo Rural, en mi mundo rural, cuando en cada casa convivíamos tres generaciones: abuelos, hijos y nietos. Algo que hoy corre el riesgo de desaparecer, con la consiguiente pérdida de conocimiento, además, cada persona mayor que se va, es un libro, a veces, una enciclopedia la que se cierra.
Una de esas enciclopedias andantes es Joaquín, de Urria, pueblo situado aquí enfrente, a solo 1 km de distancia, pero qué distancia tan bien descrita por él, en una de nuestras múltiples charlas de enculturización, junto a Telvina y Conrado (1)
Joaquín, se quedó sin padre demasiado pronto y así, como tantos niños más, compatibilizada la escuela con el trabajo. Uno de sus maestros, un genio para aquella época, un día a la semana les daba clase al aire libre, algo que hoy se hace en paises avanzados como Dinamarca. En una de esas clases, a las que asistían juntos niños y niñas de todas las edades, y en una época en la que algunas familias tenían hasta 9 hijos, con cuerdas y un palo de un metro, iban midiendo los caminos y sumando y restando metros, aprendían matemáticas, asignatura vital para toda la vida, guapa donde las haya, e infinita, Nicola Tesla lo sabía: 3, 6, 9...😊
(Hoy apenas hay 30 niños en la escuela de Pola de Somiedo, saliendo 1 este curso, no entrando ninguno en septiembre, y, saliendo 6 el próximo año, que entrará solo 1: en 2 cursos escolares, se irán 7 y sólo se incorporará 1. El declive demográfico es alarmante, pero tiene solución, solo hay que tomar sabias decisiones: generación de empleo fijo y contínuo; tengo 2 ideas que podrían generar más de 50 puestos de trabajo, además de beneficios a la población local, y atractivos como energía gratis, que atraigan y fijen población: joven y anciana)
Joaquín, bajo esta joya etnográfica, el único horreo de teito existente, precioso lugar de reunión en Urria, además, mirando al Coto, en uno de nuestros gratos momentos de charla.
Años después, a principios de los 70, cuando aquí no llegaban los Ingenieros de Caminos, Joaquín y sus vecinos, Bautista, Simón y José Pedro, junto a César de la Cámara Agraria de Belmonte, con palos, cintas de medir y niveles, trazaron y marcaron ese km que desde la carretera de El Coto, se desvía a Urria.
Hasta ese momento, por un camino diagonal que cruzaba la ladera, bajaban al Coto, y por otro, el de Escala, a la izquierda de Urria, bajaban a Pola. En ese momento sólo había un vehículo en Urria, la carroceta de Conrado, cuyas aventuras por los caminos de Somiedo darían para escribir un libro.
La carretera al Coto es una de las primeras locales que se hizo en Somiedo. En 1957, cuando mi padre llegó a Somiedo, solo había 3 vehículos: el pequeño camión Ebro, de Goyo, del comercio mixto de Alejandra en la plaza de Pola, el coche del director de la Central de La Malva, y el pequeño biscuter verde oliva de mi abuelo, con el que bajaba a trabajar a La Malva cada día, en turnos de mañanas, tardes, o noches.
Inicialmente estaba previsto que esta carretera continuase unos metros más allá y hacer 2 desvíos: uno a Urria y otro que seguiría hasta Valle del Lago, pueblo al que se accedía por el Camín Real desde Pola, pasando por El Coto. Un vecino de El Coto negó el paso por su finca Las Fontaninas, por lo que la carretera terminó ahí, como se ve a la derecha de la foto.
En aquellos años, tampoco había dinero público de Admimistraccíon alguna, ni local, ni regional, ni nacional, por lo que el propio pueblo asumió el coste, comenzando por la negociación y compra de 5 fincas a vecinos de El Coto:
♧ La primera, en la tierra de El Almedel, en la primera de las 6 curvas de herradura de ascenso, a mi abuelo Aurelio, por 5.000 pesetas. Me decía Joaquín que él la hubiera regalado, pero eso le generaría problemas con la familia.. Pura generosidad y orgullo de Abuelo 💗
♧ La segunda compra, en el tramo entre la primera y la segunda curva, Piedrairada, la compraron a Federico Brañas por 50.000 pesetas, tras una ardua negociación, pues Federico calculó cuantas panochas de maiz iba a perder al dejar de cultivar esa pequeña tierra.
♧ La tercera a Argentina, prima del abuelo, por 27.000 pesetas, entre la curva de Piedrairada y la de Los Crespos.
♧ La cuarta a Jesús Abol, dueño de el prado de Los Crespos, en la tercera curva, por 30.000 pesetas.
♧ La quinta al tío Benjamín, hermano de mi abuela, entre Los Crespos y la siguiente curva El Eiro, por 8.000 pesetas.
En total, 120.000 pesetas. El resto de fincas, hasta la curva de La Cárcaba y la de La Pandiecha, eran de vecinos de Urria que las cedieron gratis.
Tras estos pasos, diseño y compra de fincas, contrataron a un señor de Piedrafita de Babia que tenía una pala, para que abriese la caja e hiciese cunetas y muros, ajustando un precio de 375.000 pesetas. El coste total fueron 475.000 pesetas, que hoy serían menos de 3.000€. Coste financiado con un préstamo bancario que tuvieron que negociar en Oviedo y que terminaron de pagar, cuando en 1980 los vecinos de Valle del Lago repitieron el método, comprando las fincas a los vecinos de Urria para hacer la carretera al Valle. Tras esta obra, la Diputación ensanchó la subida a Urria y asfaltó todo.
Esta carretera a Urria y Valle del Lago, hoy es la más transitada de Somiedo.
Caminando, o por bicicletas, motos, quads, tractores, coches, autobuses, camiones de ganado o con hierba, y los diferentes vehículos del rodaje el pasado verano de Los Juegos del Hambre, The Hunger Games.
Es una de las 7 preciosas y pendientes carretera locales, señalizadas para ciclistas, junto a los puertos, como, Muros y Puertos de Somiedo:
Conectar los puntos mirando hacia atrás, como de forma magistral hizo, descubrió, describió y agradeció, un día en una Universidad, el genio americano que no fue universitario, Steve Jobs, 💝:
P.D.:
(1) En mi infancia, Conrado era el ídolo de las adolestes, con su sonrisa y los ojos azules más bonitos de Somiedo. Hoy sigue teniendo la misma luz, igual que el segundo ídolo masculino durante muchos años:
Agapito, vaqueiro de El Puerto, que trabajaba en Madrid y levantaba pasiones cuando venía de vacaciones: alto, elegante, morenazo y con ojos negros, como un actor de cine..
En mis pocos años, mis ídol@s tenían nombres femeninos:
Marisol y María José, de El Palacio, con las que aprendí a hablar madrileño ☺️ Marisol es la hermana mayor que nunca tuve.
María Mahor, la actriz protagonista de la primera película que se rodó en Somiedo en 1.971, La Montaña Rebelde, que vestía faldas largas hasta los pies, algo desconocido aquí... También venía de Madrid, como María Alejandra, a la que recuerdo guapísima.
La gran voz española en aquellos años, apagada demasiado joven, era la de Nino Bravo:
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