Hoy hace 25 años que ví la primera hoguera de San Juán al lado del mar; fue en la playa de Les Marines, en Denia, Alicante, con esos amigos del Alma que hoy lo son aún más.
Tras dejar atrás la gran hoguera del año y tal vez de muchos años en Somiedo: la de la casa familiar recién heredada que se había quemado la noche anterior,y que aún humeaba el día 23 cuando nos fuimos, yo con el corazón encogido por dejar solos aquí a mis padres, y, sin saber lo que ese hecho fortuito cambiaría mi vida.
Pasé de disfrutar Somiedo puntualmente, pues veníamos en ocasiones contadas y siempre me sabía a poco el tiempo que estaba con mi querida madre, a un caótico ir y venir durante años..., tanto que algunas mañanas al despertar, no sabía en qué cama y en qué casa estaba. Como ocurre siempre, cuando nosotros no sabemos parar, nos paran la vida y las situaciones, y eso me ocurrió en 2010, cuando mis hijas y yo volvimos a nacer en la carretera en una heladora mañana de Navidad. Ese fue el segundo aviso, la segunda vez que la vida me sacaba de la zona de confort, en la que no debía estar, y me colocaba en la de disconfort, de la que sí o sí, hay que salir.
Fue en 2011, cuando de baja tras el accidente, entendí porqué había ocurrido todo y comencé a disfrutar de la casa, de los momentos jardín, de los atardeceres, de la necesaria paz, y de la tranquilidad de este lugar; fue cuando por primera vez hice algo que envidiaba a mi amiga Lupita: coger un libro por la mañana y pasar el día leyendo hasta terminarlo; fue cuando estrené la hamaca caribeña que llevaba 7 años colgada bajo el corredor, eran el día y el momento perfectos: el sol, a ratos la sombra del manzano, la hamaca y el libro de Javier Marías, todo para mí 💝
Mucho tiempo propio y con mis hijas, en Oviedo, en la playa, en la piscina.., disfrutando.
Desde 2012, muchas idas y venidas de nuevo, más estrés, más presión, querer hacerlo bien pendiente de 3 casas y la mala sensación de no llegar a todo y de hacerlo mal en todas partes, y así seguir girando como una peonza, hasta que te pierdes. Pero hay que perderse para de nuevo un día, volver a encontrarse.
Hoy se repite la situación, de nuevo de baja laboral tras varios meses, y lo que aún falta.. Tras el mejor verano en 2025, llegaron el peor otoño y el peor invierno, tras el cual siempre hay una nueva primavera que acaba de dar paso al nuevo verano y a esta nueva vida. Este solsticio ha cambiado todo. En un momento dado, te das cuenta de que además de pensar en los demás, debes pensar en tí, eso no es egoismo, es amor propio, sobre todo cuando eres consciente de que ya has recorrido las 3/4 partes de tu camino, o más.
En la hoguera de esta noche quemaré las cosas que deben desaparecer, y, por primera vez, habrá muchos deseos propios para cumplir. Lo mejor siempre está por llegar. Eso es la Fe, confiar en lo que aún no has visto. Todo llega en el momento perfecto.
Gracias Teresa Domínguez y Manuel Ramos, sin vuestro esfuerzo y apoyo este hoy no hubiese sido posible, y gracias también a esas amigas vitamina, vosotras sabéis quiénes sois las que me habéis sostenido 💝💝💝
Ahora toca enfocarse en sanar físicamente para volver a caminar sin dolor, poder subir al monte de nuevo, volver a bailar, y a vivir... La sanación mental tras la presión psicológica, también llegará, siempre con energía positiva, siempre pensando y atrayendo el karma que la vida te devuelve, pues lo que recibimos, es consecuencia directa de lo que hemos dado. Se puede engañar a las personas, pero no a la vida, a Dios, ni al universo, en el que somos menos que una motita de polvo, pero grandes para hacer daño cruel e intencionadamente. Eso es fruto del ego y sabemos que este, es lo contrario al Amor. Son incompatibles.
Vals n° 2, Dimitri Shostakovich.


























































