MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.
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domingo, 4 de marzo de 2018

Dr FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE











   Hoy día 4 de marzo se cumplen 44 años de la primera emisión de las 124, del documental de naturaleza por excelencia: 
EL HOMBRE Y LA TIERRA de FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, con música de Antón García Abril: 

https://www.youtube.com/watch?v=EpgLSLH3QgM

   El próximo día 14 de marzo el Dr  Rodríguez de la Fuente cumpliría 90 años, si el accidente de 1980, también un 14 de marzo, no se lo hubiese llevado.



   Somos muchos los que le debemos ese maravilloso amor a la naturaleza que solo él supo contagiarnos e inculcarnos; muchos los que ávidos esperábamos sus programas, emisión tras emisión; muchos a los que abrió los ojos, la mente y el corazón al maravilloso mundo de la naturaleza, la conservación, la protección y cuidado de las especies, cuando se desconocía la palabra ecología.
   Águilas, lobos, zorros, buitres, rebecos, cervatillos, cigüeñas, lirones caretos, linces, osos..., fueron algunos de los habitantes de espacios hoy emblemáticos de nuestra geografía que en 92 episodios nos mostró en LA Fauna Ibérica, entre 1975 y 1982; además de los 18 de la Serie Venezolana y los 14 de la Serie Americana.

http://www.rtve.es/television/30-anos-sin-felix/videos/


   Si para él fue un gran privilegio estar en permanente contacto con el campo, los animales y la naturaleza hasta los 10 años que inició su etapa escolar, y que tras su etapa como estudiante de medicina y como médico, se hizo autodidacta en biología, para quienes crecimos escuchándole y varias generaciones posteriores, fue y continúa siendo un ejemplo único a seguir. GRACIAS MAESTRO.

   La capacidad de saber lo que uno desea, sumada a la determinación inamovible de mantenerse fiel a ese deseo hasta verlo realizado y, la mente abierta, son esenciales para creer y crecer. La perseverancia, centrarse y mantenerse firmes en ese deseo u objetivo, y el trabajo constante, nos destinan a poder con los obstáculos y conseguir ver realizados nuestros sueños y deseos.
 La FE en nosotros mismos, en nuestras capacidades y sueños, el deseo, el entusiasmo.., son el elixir eterno que nos da vida..Si estamos donde estamos y somos lo que somos, se debe principalmente a nuestra conducta y actitud.




    No se puede amar lo que no se conoce, por eso, conocer la naturaleza que nos sostiene y da vida, es respetarla y amarla, y, conocerla de la mano del mejor maestro que jamás hubiéramos podido soñar, es quizás su desconocido y mayor logro, pues él tal vez nunca hubiera imaginado todo lo que su trabajo generó en el mundo entero. Su carisma y recordada e inconfundible voz, permanecen..

 Bravo Doctor Rodríguez de la Fuente, el gran amigo de los animales, desde este Somiedo en el que un día me hizo soñar con este lugar lleno de todo tipo de animales, y que pronto cumplirá 30 años como Parque Natural, el primero de Asturias, además de Reserva Mundial de la Biosfera, y símbolo y emblema de conservación y recuperación de especies, hábitats, y convivencia.

jueves, 24 de julio de 2008

Días de sol, calor y sudor, meses de verano...












Julio, el mes de la yerba, de trabajar desde el amanecer hasta el anochecer, también está pasando a la historia.

Eran otros tiempos, cuando los hombres iban a otros pueblos o concejos a trabajar de segadores. Así llegó mi Padre desde Tuña, uno de los más hermosos pueblos de Asturias, al Coto- Somiedo, de segador.

Empezaba la siega, por los praos más bajos del valle y terminaba en los más altos, la pradera de Cueva y Momián, tras un mes largo de trabajo y sudor; si hacía buen tiempo se empezaba a finales de junio.

Amanecer en el prao segando, esfuerzo sobrehumano para las oscilantes cinturas de los hombres… las mujeres detrás esmarayando… con el agradable aroma de la yerba recién segada…al día siguiente darle otra vuelta para que secara y si amenazaba lluvia se hacían las picas, que de nuevo se abrían al salir el sol; una vez seca se hacían los montones, hasta recoger todo el prao, para luego carretarla toda seguida…

Se empezaba un jamón para el mes de la yerba, que junto al chorizo, las tortillas de patata, la cecina rebozada y grandes latas de sardinas, hacían el menú diario de meriendas en el prao…todos los días cargando con la cesta y algo de café negro para subir la tensión que el calor y el esfuerzo de cada día bajaban. Decía mi abuela que no había huevos más ricos que los de el verano, ya que las pitas se pasaban el día en el prao recién segao, comiendo todas las semillas…la tortilla en el prao claro que sabía mejor y los huevos, si había muchas pitas ponedoras, se conservaban hasta dos meses en la panera, escondidos en las arcas entre granos de trigo…no llegaran las neveras, eran tiempos de fresquera… para guardar los quesos tiernos, las mantecas y el dulce de manzana y membrillo, siempre en el postre del verano…


Llegar a casa con el ramo puesto en el último carro, casi era día de fiesta... Levantarse aun de noche para xuncir las vacas con las arbías, poner el carro con los estendochos, cargar garabatos, forcaus, palas y sogas, y salir camino de la pradera, varios carros del pueblo cada día, cantando sus ejes… sonidos que no se olvidan…era necesario llegar antes de que diera el sol, para que no moscaran las vacas… y de regreso, todos en fila por el estrecho camín real, ya que no se cruzaban dos carros…siempre bajaba sentada en el carro, encima de la yerba…Al llegar al pajar se soltaba la pareja de vacas, dejando el carro empicao delante del buqueirón, y a meter la yerba , los nenos-as dentro pisandola, saltando, empujándonos para caer y vuelta a subir…y tragando polvo.

Cuando se llenaba el pajar y no cabía más yerba, se hacían los balagares en el prao, con un tronco bien enterrado en el suelo y unas cuantas ramas de fresno alrededor de él, para aislar la yerba de la humedad del campo; se empezaba a poner yerba y se iba ensanchando dándole forma de pera, los jóvenes rodeando al tronco y pisandola y los hombres subiéndola con las palas, hasta casi tapar el tronco, se cubría la parte superior con un plástico en forma de paraguas para protegerlo de la lluvia y peinándolo bien alrededor con el garabato, hasta dejarlo perfecto y listo para cuando fuese necesaria la yerba, ir con el mesón y el goxo a buscarla. Al final, un respiro sentados a su lado con suave y mullido respaldo…



Los de Urria tenían toda la yerba amontonada en los praos, hasta el 15 de agosto que bajaban las vacas de Sousas para carretarla; era el momento de dejar aquellos pastos a las ovejas de el Coto que estaban en Sulapena…y los veranos más estables que ahora, que lo permitían.


Después llegó la segadora, tras ella el tractor y la empacadora y con ellos desaparecieron de nuestro paisaje rural los montones, los balagares y los carros…y gran parte del trabajo. Como la evolución continúa, ahora lo que vemos son montones de plásticos blancos y negros esparcidos por todas partes una vez que las vacas se comen esa yerba fermentada que huele a podre…pero que es tan buen alimento… ya ni el sol es necesario para secarla…



Alguna no la quieren ni regalada por no recogerla, así sirve de abono para los frutales…

Y yo queriendo conseguir un gadañu con su stil y su cachapo…por eso me dicen ¡ estás loca !,no, no creo…generalmente cuando más valoramos las cosas, es cuando las perdemos.