Nuestro paisaje no es ajeno al abandono al que ha sido sometido las últimas 5 décadas, y, a veces, le ocurre lo mismo que a las personas: si no evolucionas, involucionas, pues todo avanza a una velocidad tan vertiginosa, que impide que algo que no se mueve, se quede donde esté, porque todo avanza, el mundo no se detiene.
Por fín llegó la primavera y asoman las flores más soñadas durante el invierno, las margaritas silvestres, o Bellis perennis; el nombre latín no puede ser más acertado..
Tosca, en modo feliz, practica más que earthing, groanding, está en modo desconexión total 💚
Con la llegada del calor la floración avanza día a día en modo ascendente.
Las líneas florales, horizontales, y blancas señalan en toda la ladera los bordes de los bancales que hace unos años fueron tierras de cultivo. Los arbustos que hoy se adueñan de ese paisaje que un día fue humanizado, ajardinado y productivo, son espineras, o endrinos, o Prunus spinosa.
Ayer le pregunté a Google Lens y al encuadrar la fotografía dejando solo la ladera en flor, me decía que eran cerezos en flor en el Valle del Jerte...😒
Sí asoman las flores de los ciruelos y de los perales, pero a nuestros cerezos aún les faltan horas y días de sol y de calor, para que se produzca su explosión floral.
Después le seguirá la de los majuelos o, Espino albar o blanco, Crataegus monogyna, esa que invade todo con su dulce aroma, invitando a perderse en los bosques, entre fitoncidas, calma, paz, escuchando el sonido del silencio 💚
Silence, Sound of Silence:
https://youtu.be/3Ca0NxhFrlg?is=_YaRM36ScjcwaNxE
La infusión de sus hojas o flores, es dulce como su aroma, y, además de cardio saludable, es multi propiedades.
Lujos de este pequeño y diminuto paraiso que cada día me asombra y sorprende más gratamente. Gracias abuelo y mamá, por haberme contagiado vuestro amor a la Tierra, a los árboles, a la naturaleza, a mis raices...






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