MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.

viernes, 20 de febrero de 2015

MONUMENTOS DE PIEDRA

   Si sumamos los pies derechos, travesaños y cargaderos, de todas las puertas (7 en cada una), boqueirones (3) y ventanucos (3) de las cabanas de teito de nuestras brañas, más los de los chozos, más los de las casas, cuadras y pajares de piedra, no estaremos muy lejos de los 20.400 bloques de piedra, que forman el Acueducto de Segovia; declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.986.



   Al igual que esa magnífica obra de la época romana (la más importante obra civil), en nuestras cabanas y chozos, las piedras fueron trabajadas una a una, de forma manual, por miles de manos que con gran esfuerzo, sudor y tesón, las colocaron unas sobre otras, sin argamasa.
   Prodigiosas mentes bien pensantes, sin formación académica, idearon el modo de subirlas al ático del acueducto, con similar esfuerzo al que pudo costar subir cada bloque en las pirámides egipcias, o, a todas y cada una de las miles de piedras colocadas sabiamente para levantar nuestros chozos y cabanas.











   Las dos diferencias más visibles son que, a nuestras cabanas las protegieron con una artesanal y magistral techumbre vegetal, capaz de resistir durante siglos las más adversas condiciones climáticas, por un lado, y por otro, lamentablemente, somos incapaces de conservar el exclusivo patrimonio arquitectónico que poseemos.







   Deberíamos aprender de otros lugares como Gokayama y Shirakawa-go en Japón; pueblos antiguos y ancestrales que debido a su aislamiento conservaron sus construcciones tradicionales, y las mejoraron tras la llegada del turismo.

   En Shirakawa-go, declarado Patrimonio de la Humanidad, tienen instalado un sistema de riego que funciona cada día en Verano, para evitar que posibles incendios destruyan tan preciadas construcciones. En Invierno, es un paisaje igual a cualquiera de nuestras brañas, pero habitado y cuidado.