MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.

martes, 11 de diciembre de 2018

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

 Caminar entre el fantástico conjunto de 7 lagunas con agua y 2 más secas, que pude ver hace unos días allá arriba, "casi se confunden con el cielo" y tal vez sean más...
   ..Ver como una se desparrama sola con el deshielo, montaña abajo, para bañar con sus aguas la fértil vega entre Braña Viecha y La Pornacal...
   ..Descubrir que sobre Las Cereizales se pudo descolgar el agua de otro lago cuya cubeta es perfectamente visible en lo alto..
 ...Intuír dónde está el enigmático Lago Bueno..
  ..Recordar el espectacular conjunto de lagos glaciares que tenemos, entre ellos el mayor y el más profundo de Asturias.
El resto de lagunas diseminadas por las alturas..
   (Imaginar todas nuestras montañas elevadas 400 ó 500 metros más arriba, hace entender que existan los 12  glaciares que nos dicen, y varios más,  y tener tantos valles y pueblos asentados sobre suelo morrénico).
   ..Ver aflorar materiales y minerales de las entrañas de la tierra, y todas las circunstancias que confluyen en este territorio, para hacer de Somiedo un lugar considerado único por tantos investigadores que lo estudian desde hace años: Micólogos,  espeleólogos, biólogos, geógrafos. naturalistas..
   Y ser consciente de la inmensa riqueza que poseemos, tanto natural, como cultural, etnográfica, etc.,
   Son circunstancias que me hacen reincidir en la necesidad, más veces publicada, de solicitar la declaración  de Somiedo como Patrimonio de la Humanidad. 


   Considero que es necesario, de cara a la permanente protección y a la total garantía de conocimiento, conservación, puesta en valor y divulgación, de tanta  riqueza que atesora esta tierra.

Spring Waltz










domingo, 11 de noviembre de 2018

TORRENTERAS

   En cuanto caen las primeras nieves, empiezan a ser visibles en los montes algunas cicatrices naturales o producidas por el hombre, como caminos, senderos y torrenteras. Es necesario que  caiga la hoja de los árboles o haya poca vegetación, para poder apreciar esos detalles.

Albinoni



   Las pequeñas torrenteras que se se ven  en El Mocoso, en sus caras Este y Norte (intentando alcanzar un día Gúa y Caunedo), desde la distancia, parecen pequeñas lágrimas descendiendo por hermosos pómulos para perderse poco a poco en su incipiente recorrido. A su paso impetuoso y a escasa velocidad, arrastrarán todo, erosionando la tierra, y creciendo poco a poco en esa búsqueda incesante del canal de desagüe en el que convergen las dos centrales. Las otras van a su aire..



   En todas las grandes montañas somedanas, y con todas las orientaciones, hay torrenteras. Sería interesante elaborar un catálogo con todas ellas.
   Son la prueba más clara de que la tierra está viva, y se mueve. Despacio, pero de forma constante y continuada, la tierra desciende.



viernes, 2 de noviembre de 2018

TODA LA BELLEZA QUE EN OTOÑO PROVOCA UN CEREZO

   Dedicado a quien lo plantó: mi abuelo materno, AURELIO ÁLVAREZ ÁLVAREZ, LÓPEZ Y FLÓREZ; a él le gustaba así, con los 4 apellidos.

   Miles de hojas de hermosos tonos ocres y dorados vuelan estos días (como cada otoño) alrededor del cerezo que les dio vida, buscando su lugar en el suelo.., en la escalera de traviesas que hay a sus pies; sobre la gigante piedra-solarium, sobre el muro que separa el prado, de la Iglesia de San Miguel.., llegando a posarse en las escaleras del campanario. Están por todas partes..
   Todos los cerezos que podemos ver hoy repartidos en el entorno de la casa y salpicando el hayedo, proceden de este cerezo centenario que plantó mi abuelo, y de todas las cerezas que dio a lo largo de estos años; gracias a la colaboración de los pájaros que han contribuído a dispersar las semillas, hoy podemos gozar de estas bellas imágenes repartidas por todo el valle. Son claramente visibles en Primavera (pues su floración precede a los primeros brotes verdes de las hayas) cuando cientos de motas blancas salpican el hayedo.
   Cada hoja, simboliza cada gota de sudor de las manos que le plantaron en ese preciso lugar; al borde del muro para que sus raíces no ocupasen mucho prado (crecen en tres direcciones ocupando las 3/4 partes de una circunferencia)  buscando agua y alimento. A pesar de ello, es un cerezo de señorial porte, y, sagrado.


Gracias querido ABUELO por dejarme tantos y tantos recuerdos.
















                                 Silence..
                               

sábado, 8 de septiembre de 2018

OTOÑO Y BERREA DE LOS CIERVOS






   Como cada Otoño, la naturaleza nos regala tres grandes espectáculos que hacen de Somiedo  un gran atractivo para todos los visitantes.
   Al colorido e inigualable belleza de nuestros hayedos se suman los campos llenos de setas (2.300 variedades catalogadas actualmente) y, la berrea de los ciervos.









    En Apartamentos Rurales Buenamadre invitamos a todos a venir a disfrutar de este espectáculo con la siguiente oferta:



martes, 31 de julio de 2018

MONTAÑAS VIVAS...

..., que a simple vista parecen estar descolocadas.
   Como ocurre con los Sinclinales y Anticlinales de Saliencia. Vistos desde arriba, desde los Bígaros, parece que la tierra se hubiera abierto (formando ese ángulo de entre 45 y 90 grados: agudo, recto, u obtuso), pues sus lados podrían encajar el uno en el otro. Con el Vértice, ensanchado por el glaciar..
   Es todo un espectáculo contemplar la naturaleza y tratar de entender todos los movimientos que se  han producido a lo largo del tiempo.


   Pliegues cabalgantes, o no. Antiformes o Sinformes. Rectos. Inclinados. Apretados. Suaves..












   La colección de ellos en nuestras rocas calizas, es uno de los desapercibidos regalos que la naturaleza nos ofrece. 


   Y realmente son para extasiar la mirada..

Nocturne

A 7 km de nuestra casa y en tan solo 2 km de distancia, están presentes los 10 tipos de rocas existentes en Asturias.

domingo, 15 de julio de 2018

ALGARROBAS

   En uno de mis paseos matutinos del pasado mes de julio, de pronto me sorprendió la belleza de unas pequeñas flores; al acercarme para fotografiarlas, me di cuenta de que no las había visto nunca, y me sorprendió ese detalle: unas flores  desconocidas y cerca de casa..Pronto vi que era una trepadora, y, las pequeñas vainas que asomaban. Repetí el paseo unas semanas después, esperando que las vainas hubiesen crecido, para conseguir alguna semilla.
   En cuanto las vio mi madre, me dijo que eran algarrobas. Una legumbre que no se cultivaba aquí desde hacía más de 50 años. A pesar de ello, las semillas siguieron germinando en la tierra de forma  silvestre.



   Las consumían al igual que los guisantes, lentejas, garbanzos, fabas o pericuelos. Era una legumbre más.










Toca recuperar un nuevo cultivo.
Y como siempre, donde hay legumbres, hay gorgojos.



domingo, 24 de junio de 2018

ROCAS Y MINERALES DE SOMIEDO: TOBA

   

   El agua de lluvia, poco mineralizada y pobre en dióxido de carbonotras atravesar el suelo y sufrir diferentes procesos, aflora de nuevo en fuentes, ríos, o cascadas con una composición diferente. Al salir del subsuelo se desgasifica y precipita el carbonato cálcico, el cual en forma de cristales se deposita en los diferentes vegetales: musgos,  hojas, helechos, ramas, etc. Con la superposición de diferentes capas, se forma la Toba.
   Cuando la materia vegetal muere y desaparece, quedan esas oquedades que le dan a la Toba su aspecto cavernoso.
                                                    (Resumido de forma muy breve y sencilla)

Se forma también en zonas de Levante y en Baleares.


Fotografía realizada por Juan Carlos Arias






   Es muy abundante aquí y se ve fácilmente en zonas en las que mana el agua continuamente como en el entorno de La Malva,  en todos los arroyos que hay bajo las peñas de Urria, y muchas más...

   Tanto en Urria como en El Coto se utilizó tradicionalmente en la construcción, pues se cortaba y manejaba con facilidad. 


Aunque su porosidad pueda hacer parecer lo contrario, ni filtra el agua, ni entran bichillos a través de ella.


  Así es posible ver grandes piezas de hasta casi un metro de largo en los sillares de las esquinas, como algunos que  conservo aquí en mi casa.






O formando paredes enteras como en las fotos siguientes, en Urria.

  Es llamativa y digna de estudio la construcción, pues no se corresponden en absoluto las magníficas columnas de piedra que sustentan ese pequeño espacio, ni las  piezas de sillería que apoyadas en esa gran solera rodean a la pequeña y coqueta ventana de la fachada, con las sencillas tobas (bien cortadas y colocadas, sí) y con el entramado central de avellano, tan frecuente en épocas de escasez de materiales y de medios. Igualmente, el alero de la fachada no tiene continuidad en ese vano singular, lo que hace pensar que inicialmente haya sido un corredor abierto al sol, y  cerrado y techado con posterioridad. Creo que ese cerramiento ha sido realizado en dos etapas diferentes: primero los laterales y después la parte central; es la explicación que encuentro a la colocación de los sillares de la esquina visible, pues siempre los colocaban en las dos paredes, alternando un largo a cada pared (como se puede ver en la esquina de mi casa, realizada en los años 50; arriba, en la foto principal del blog, ); de ese modo, la esquina sujeta ambas fachadas siempre. Al mirar la fachada frontal de toba, se ve claramente que todos los sillarejos están separados de la esquina en la que deberían entrelazarse (en la segunda foto)






   Ésta es una de tantas edificaciones singulares en Somiedo, merecedoras todas ellas de un riguroso trabajo de estudio, catalogación y protección. Desde las brañas de chozos a las de teito, las casas de los pueblos vaqueiros, y todas las construcciones auxiliares como hornos, molinos, caleiros, fuentes, etc., o las casonas palaciegas..

Horno a dos alturas, algo infrecuente. Me gustaría verlo por dentro, pues no acierto a imaginarlo. ¿La parte inferior es hueca y se utiliza solamente la superior a la altura de la vivienda? o, ¿el horno está abajo al nivel de la cuadra? En ese caso, la parte superior ¿qué sentido tiene?

Casas adaptadas a la pendiente del terreno, con la cuadra en la planta baja y la vivienda con acceso a través de una escalera exterior, en la planta superior. Son de estilo vaqueiro.



Somiedo enamora más cada día:

https://www.youtube.com/watch?v=8BTCP9bF_nQ&list=RDMMUbxb1u3izeM&index=27

jueves, 24 de mayo de 2018

EL MAR EN SOMIEDO. FÓSILES


   Los restos fosilizados que se pueden encontrar caminando por Somiedo son realmente impresionantes. No se hallan únicamente en Los Bígaros o Peña Orníz, nuestras grandes cumbres, pues los tres de las fotos están mucho más abajo.

   El primero lo encontré a unos mil doscientos metros de altitud;  la roca de hierro tiene un tamaño impresionante y, como se puede ver, está saturada de fósiles.

   El segundo está como a unos seiscientos metros de altitud, y es otra hermosísima roca plagada de formas.

El tercero, lo tengo en la pared de la casa; ya estaba en la casa antigua, en la parte más vieja de la edificación,  la que tengo documentada en el siglo XVIII. Desconozco su procedencia. Al encontrarlo entre las ruinas de la casa, y aunque se había roto la parte de la cola del reptil, quise conservarlo visible por lo que ahora está en la fachada.


   Lo único necesario para verlos cuando se camina por cualquier lugar es: llevar los ojos abiertos a la naturaleza. Caminar empapándose de cuanto nos rodea. Disfrutar viendo cada pequeño detalle de vida, aunque esta esté ya fosilizada.







viernes, 11 de mayo de 2018

Rosalía alpina,Tetrao urogallus y Ursus arctus en Somiedo

   Así, de menor a mayor tamaño. Siempre es bueno ir de menos a más, y en ellos esa diferencia es abismal; aunque comparten lo más importante, el mismo hábitat. 

   Rosalía alpina, el diminuto y hermoso ser vivo que habita en mi hayedo (supongo que en más). Aquí debería llamarse Rosalía somedana, pues queda muy atrás ya la que se vio por primera vez en los alpes suizos (de ahí su nombre) en 1.758.


Posada sobre mi barbacoa este verano.


   En 2.013 aparecen ejemplares en el Bosque Eterno, en Catanzaro, Italia. Los investigadores que la descubren están orgullosos, por lo que eso significa. Es un Cerambícido protegido por la Comunidad Europea, y un gran indicador biológico de los bosques maduros y de su gran estado de conservación.  Ella es el logotipo en el Parque Nacional del Danubio-Ipoly, en Hungría.
    Es inconfundible por el color y por el tamaño; las antenas superan al cuerpo.
   Vive en los hayedos, alimentándose de maderas muertas y tardando 4 años en completar su ciclo vital. 
   Me visita en verano, esta es la quinta vez que la veo. Entra en casa y se posa en cualquier lugar pasando horas y horas en el mismo sitio sin apenas moverse. Siempre la vi así, posada en un lugar, pero tiene que volar.., no puede desplazarse desde el monte hasta aquí de otro modo. La veré un día, seguro, y con las alas desplegadas, será más bonita todavía.
   Ahora comparte grado de protección en el Parque Natural, en el nuevo IGI, junto al oso y al urogallo. Todos ellos habitantes de los oasis para el reino animal, vegetal y fungi, que son los mágicos hayedos somedanos.


   Me falta ver al urogallo, y seguro que queda alguno. Tienen que haber sobrevivido al hombre, a los depredadores naturales y a la falta de cultivo de cereales, No hace tanto tiempo que se veían cada verano en Momián, y en cantidad.

   La naturaleza es muy sabia; se adapta y nos supera.

Foto copiada de internet.


   El oso pardo cantábrico, en vías de recuperación tras el arduo esfuerzo conjunto de la Administración y la FOP.


   Hermoso ejemplar que a finales de verano se paseaba por algunos pueblos comiendo todos los higos.

 Es una de las 3 fotos ganadoras del concurso fotográfico convocado en Somiedo este verano.



   Sé lo privilegiada que soy por vivir en un lugar así, y consciente de ello, considero fundamental la total protección bajo el paraguas de Patrimonio de la Humanidad, de todo Somiedo. 
Es un lugar único.

No todos los seres vivos tienen la misma suerte:

http://www.rtve.es/noticias/20141117/mas-22000-especies-estan-punto-desaparecer-del-planeta/1049320.shtml



Más belleza, ahora en una hermosa voz femenina, y con una buena orquesta:

https://www.youtube.com/watch?v=NZ_AVdTcVx0


domingo, 29 de abril de 2018

ALIMENTOS DEPRECIADOS I

Recuperación de cultivos tradicionales:


   Desde hace unos años, en mi huerto, cultivo de forma ecológica y tradicional legumbres que eran habituales aquí hace varias décadas como, garbanzos, lentejas, fabas, guisantes, o las ya olvidados, PERICUELOS.

   Estos son similares a los guisantes en tamaño y color, pero nunca redondeados; siempre tienen varios picos:




Pericuelos secos a la izquieda, y 3 ya rehidratos y listos para cocer, o sembrar a la derecha.

Guisantes cosechados aquí, a la izquierda, y los comprados, diminutos y parece que hechos a máquina, a la derecha.


    Desconozco si el valor alimenticio de las dos legumbres es el mismo, y si los pericuelos pueden tomarse frescos y tiernos en ensalada, antes de que sus azúcares se transformen en almidón, como los guisantes. Antes debo cultivar más y aumentar la producción.


 En el siglo XX hemos perdido el 75% de la variedad mundial de cultivos. Realmente cuesta creer que haya tanta hambre, con tanto terreno improductivo, tantas manos sin trabajar, y a la vez nos permitamos el lujo de dejar de cultivar las 3/4 partes de los alimentos que se consumían hace unos años. 

Paradojas que no deberían existir, en mi humilde opinión. 

      Además de las legumbres, recuperé maíz de una variedad que están estudiando en el CSIC en Pontevedra, por ser para ellos desconocida, y lino, como puede verse en la foto siguiente:


    Cuando era pequeña y vivía aquí en El Coto, tal vez tuviese carencia de algunos alimentos, aunque no recuerdo haber pasado hambre jamás. Tiempo después, ya adolescente, y habiendo conocido más alimentos y más variados, pensaba que si un día no podía comer alguna cosa, podría ser cualquiera menos el rico chorizo, cuyo sabor permanece en mi memoria desde la infancia, (al igual que los olores). 
   Hoy, estoy convencida de que podría prescindir de cualquier alimento, pero me costaría adaptarme a vivir sin  comer pescado de mar. Sobre todo, porque es algo que yo no podré producir ni elaborar nunca con mis propias manos, y, al paso que vamos, esquilmando todo...





martes, 10 de abril de 2018

ROCAS CALIZAS




Merengue...

   Como una de las obras más bellas de la Creación, describió Luís Martínez a Somiedo, tras cuatro décadas recorriendo cada pueblo, cada braña, cada montaña...


   En un territorio que se podría calificar como abrupto, lleno de profundos valles surcados por múltiples ríos, en el que en muy poca distancia en línea recta se pasa de la cota más baja en Aguasmestas (400 metros) a la más elevada, río Pigüeña arriba, en El Cornón y sus 2.194 metros, lógicamente, los contínuos ascensos y descensos son vertiginosos.
   A lo largo y, sobre todo ancho, de  la geografía somedana, destacan en su parte más alta y próxima al Sur 4 grandes moles calizas: Orníz y Peña Chana, ambas en el límite con León, y, Penouta y Sierra Palombera o peñas de Urria. Curiosamente, mientras las dos primeras son ascendidas por todas sus caras y con bastante frecuencia, las otras dos, más bajas, son pisadas únicamente por los rebecos y por algún intrépido montañero.


Sierra Palombera, la más baja de las cuatro, 1860 metros. Foto hecha desde el Putracón. Mi vista cada mañana al despertar.
Peña Orníz. 2190 metros. Segundo techo de Somiedo.

Peña Chana, 2087 metros. Desde ella se ve el mar bañando Gijón, y desde él, mar adentro, se ve Peña Chana.


Penouta 1976 metros
   Cuesta creer que en el pasado hayan estado sumergidas bajo las aguas y 500 metros más elevadas que ahora (los fósiles marinos encontrados son una muestra clara de esa época), cuando tantas veces las nubes y la niebla las utilizan como su lecho y se deslizan por ellas ocultándolas a nuestros ojos.
   Los vientos las azotan sin miramiento alguno y la nieve se pega a su cara Norte, agotando la poca vida existente a esas alturas, y permaneciendo ahí durante meses algunos inviernos, hasta que el cálido Sol que siempre las baña por el Sur y las roza levemente por el Oeste cada atardecer, pareciera atravesar su interior "derritiéndolas" por dentro; nada imposible, pues están llenas de oquedades y cuevas por las que se filtra el agua, formando espectaculares cascadas con el deshielo.

"Sus cuevas  son los hogares de Xanas y Trasgus". 

   Tal vez sea cuando éstos últimos juegan a los bolos en las largas noches, intentando alcanzar las estrellas que saturan el cielo, cuando los relámpagos y truenos rompen el silencio sacándonos a todos de la ensoñación del largo invierno; es cuando sentimos que el añorado Sol no tiene razón de ser, si no nos inunda con su luz y su  calor, llenando todo de vida.

   Desde Sierra Palombera, la más baja de las cuatro, situada casi en la parte central del municipio, las vistas alcanzan todo Somiedo. La colección de almenas que alberga es tal, que en ocasiones las calizas parecen besarse.

  Son varias las figuras visibles en ella, debido a las grietas y, al hierro y la pizarra que forman caprichosas formas. Una de ellas se dice que es la Virgen con el Niño. Contaban las personas mayores que una mujer ya entrada en años iba a postrarse repetidamente ante ella y preguntaba. Virgen Santísima, ¿casaréime o quedaréi asina?, hasta que un día un pastor que se había escondido, dijo: "Quedarás asina", a lo que la mujer, rápida como todas las somedanas respondió: "Cállate tú, nenuco, que lo diga tu madre, que tú yes pequenuco".

No se sabe si la mujer halló marido.., tal vez sí, "asina la historia queda mejor"

   La forma de hablar en Somiedo tiene diversas variantes, dadas la influencia geográfica, y el movimiento de personas y sus costumbres durante siglos: Vaqueiros y pastores. Lo que no se suele utilizar aquí es la terminación en "u" o en "es", la más frecuente en la zona centro de Asturias. Nuestra tradicional forma de hablar, también forma parte de nuestro patrimonio cultural.

   Es en Urria, bajo Sierra Palombera donde todavía es posible oír algunas palabras como cantare y bailare, restos del castellano antiguo, que perviven aquí en Somiedo, lugar donde tenemos verbos exclusivos como "TEITAR o ENCUMAR" que además siguen vigentes en todas sus conjugaciones.

Lo escrito al principio. Una de las obras más bellas de la Creación.