MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.

domingo, 23 de febrero de 2014

CASAS Y CASONAS, Parte I



   Hace tiempo que quería escribir la hermosa y triste historia que dio lugar a la construcción de la casa que yo conozco como la de la tía Agripina, en Pola de Somiedo.

Construída "a mediados" de 1.800, aproximadamente.
Tal vez fuese entonces la mayor casa de la Pola, después del Palacio.


   Para ello debo retroceder un poco más en el tiempo. En "mil setecientos y pico", ahí llegué haciendo uno de mis árboles genealógicos, vivían en la casa de La Moral, en El Coto 3 hermanos: Pablo, Francisco y Javier García.
 Los 2 últimos, sacerdotes en la magnífica Iglesia Parroquial de San Martín de Leiguarda, en Belmonte de Miranda.




   

Construída en el siglo XV y ampliada posteriormente. Cuenta con 3 elementos destacados: La torre campanario, el claustro y la magnífica portada clasicista del Renacimiento, en la que destacan las jambas de sillarejo y el dovelaje maravillosamente trabajado con dovelas y clave en material noble y diferente al de las jambas, por lo que probablemente sea posterior. Y el magnífico Alfíz decorado con bolas de un gótico final o flamígero, que recuerdan a los apometados estilo Reyes Católicos.
Descripción de Luis Miguel Álvarez Menéndez.



   
Magnífico claustro abierto al Norte, en esta Iglesia Parroquial, situada a los pies de la Sierra del Courío, a la que pertenecen: Antoñana, Meres, Bello, Pando, Selviella, Modreiros, La Viña, La Forniella y Leiguarda.


Leiguarda, cabeza del concejo de Miranda de Abajo.
Curiosamente, en Leiguarda también hay una casa llamada La Moral.





   Pablo García (rubio, de ojos azules), heredero de la casa de La Moral, considerada de las más ricas del Coto, se casa con Anastasia Blanco, vaqueira del Puerto (eran mis tatarabuelos maternos).    Además de muy guapa y lista (estoy segura que tenía ambas condiciones) debió aportar una gran dote al matrimonio, de lo contrario no se hubiera casado una vaqueira "sin padre reconocido" de apellido Blanco, con un no vaqueiro y de casa bien, y teniendo además a 2 sacerdotes como cuñados. Ella tuvo que aportar con toda seguridad, el Pradón de Caunedo y las fincas en Leiguarda, que siguen en la familia.
   Anastasia y Pablo tuvieron 7 hijos; uno de ellos, Paulino, también sacerdote,  ejerció como sus tíos en la imponente Iglesia de Leiguarda y alguno de ellos en la de Santiago la Barca, ya que allí celebraron la boda de Plácido, hermano de Paulino. 


   Agripina, hermana de los anteriores, dicen que muy guapa (hija de Pablo el rubio de ojos azules y la vaqueira Anastasia), se enamoró de Juan, de Urria, emigrante en Argentina, en uno de los viajes que él hizo de regreso. Se casaron rápido y se fueron los dos a América. Al llegar a Buenos Aires, a Juan le mataron de un tiro los 2 hermanos de una novia argentina de la que esperaba un hijo. 

Agripina, también embarazada, se vio sola en un país desconocido.

   Fue entonces cuando su hermana Dolores (mi bisabuela) casada con Marcelino, convence a su marido para que viaje a Argentina e intente ayudar a Agripina. Y tanto la ayudó, que pronto se supo que Agripina la cual ya tenía a Alberto, tenía ahora una hija también llamada Agripina, con Marcelino, su cuñado. Todo esto en una familia en la que 1 hermano de ella y 2 tíos eran sacerdotes. 
   Prepararon el viaje de regreso de los 4, y para que nadie les viese llegar juntos y con los 2 niños, llegaron al Coto caminando por la braña de Momián, y a casa de mi bisabuela Dolores (esposa y hermana). En ella vivieron todos hasta que el hermano y los tíos sacerdotes hicieron la casa de la Pola que aparece en la foto. A ella bajó a vivir (y a trabajar en la pensión que le pusieron) Agripina, acompañada de sus 2 hijos. Alberto, el mayor, pronto regreso a Argentina desde donde vino una vez tan solo, para vender la casa de la plaza que hoy pertenence a la familia de Silvino. Agripina hija, heredó la casona de la Pola y ya casada con Emilio, del Palacio de Almurfe, la vendió.

Espero que nadie de la familia se sienta ofendido por lo que escribo. Es nuestro pasado.

Me siento  orgullosa de descender de una VAQUEIRA, ANASTASIA. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Fantástico Rosalía. Una historia dura y bella a la vez. Historia de vida que a nadie tiene que herir, sino enorgullecer. Yo también tengo o tenía una bisabuela de apellidos vaqueiros: Pulido Blanco, pero más "gallega",.de Aguanes del Valledor en Allande. Gracias por compartir historias tan hermosas y por contar siempre con este humilde servidor. Besos. Luismi.

Mª Rosalía Garrído Alvarez dijo...

Gracias Luismi por estar siempre ahí.