
El hayedo, como no, situado al avesío, en la ladera sombría de este hermoso valle; no tan sombrío, ya que aun en los días más cortos del Invierno, recibe el sol toda la mañana.
Al otro lado del río la escarpada y solana ladera, que una zigzageante carretera cruza para subir hasta Urria, pueblo asentado bajo el canal y la inmensa m
ole caliza de Sierra Palombera, entre cuyos riscos anidan y crían desde hace tiempo, una pareja de zapiqueras.
Al otro lado del río la escarpada y solana ladera, que una zigzageante carretera cruza para subir hasta Urria, pueblo asentado bajo el canal y la inmensa m
Continuando por el Este, asoma Piedra Chuenga, tras ella y separando al Valle de la Pradera del Coto, aparece erguida Pena Furada y más al Sur, Pena Chana, el Rebezo y la Franca, todos-as al lado del cielo, coronando las antiguas brañas de Sousas y Sulapena.
Desde allá arriba me recuerdan cada día que me han visto crecer y me dicen, ven, sube…,y, aunque me siento diminuta a sus pies, la cabra siempre tira al monte, y si, subiré a admirar aun más, mi soñado paisaje.
Desde allá arriba me recuerdan cada día que me han visto crecer y me dicen, ven, sube…,y, aunque me siento diminuta a sus pies, la cabra siempre tira al monte, y si, subiré a admirar aun más, mi soñado paisaje.
Siguiendo al Oeste, el Pico Alto, entre éste y la Franca dormitan en su elevado y largo letargo las brañas
de Valdecuélabre y La Salgada, y la Parada los Castros, cuyas moruecas nadie recuerda haber visto en pie.
¿Tal vez hubiese un Castro allá arriba a dos mil metros?.
Hermosa atalaya, sobre la cual solo asoman Peña Orniz al Sur y El Cornón al Oeste, los dos techos de Somiedo. A un lado el Putracón, desde el cual la tierra se desmorona y ruge de vez en cuando, llegando al Llamardal.
Siguiendo hacia el Norte y bordeando el hayedo desde las alturas, Pena Gúa resguardando a Momián, la conocida estampa de Somiedo; caminando entre sus cabanas llegamos al Molinón, después el Fanueto, Puexo y Solapenalva ya sobre el Castro de la Corona, en el fondo del valle glaciar que se abre en Sousas, y se cierra en el Posadoiro, con el Camín Real al lado del río.
¿Tal vez hubiese un Castro allá arriba a dos mil metros?.
Hermosa atalaya, sobre la cual solo asoman Peña Orniz al Sur y El Cornón al Oeste, los dos techos de Somiedo. A un lado el Putracón, desde el cual la tierra se desmorona y ruge de vez en cuando, llegando al Llamardal.
Siguiendo hacia el Norte y bordeando el hayedo desde las alturas, Pena Gúa resguardando a Momián, la conocida estampa de Somiedo; caminando entre sus cabanas llegamos al Molinón, después el Fanueto, Puexo y Solapenalva ya sobre el Castro de la Corona, en el fondo del valle glaciar que se abre en Sousas, y se cierra en el Posadoiro, con el Camín Real al lado del río.
Cuánto PATRIMONIO en este pequeño valle: castros, túmulos funerarios, puentes romanos, leyendas, mitos, camín real, brañas, molinos, pisón, hórreos, paneras, fragua, lechería, ocheras, fuentes, lavaderos, caleiros, capillas, iglesia, monasterio, tejera, y, familias ilustres y humildes que lo habitaron.
HISTORIA, CULTURA, ETNOGRAFÍA… que poco a poco iré desglosando en este blog, para que no caiga en ese precio tan injusto que todo puede pagar, EL OLVIDO.

















