MI PARAÍSO...

MI PARAÍSO...
Es ese lugar para soñar...al atardecer, viendo las puesta de sol en las largas y cálidas tardes de verano, a la sombra de la parra, degustando lo que cada uno quiera. Relajados sobre una mullida manta extendida sobre la yerba. En las cómodas tumbonas y hamaca, a la luz de las velas, con buena música, o escuchando el silencio, o los sonidos de la naturaleza. DISFRUTANDO.
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martes, 31 de julio de 2018

MONTAÑAS VIVAS...

..., que a simple vista parecen estar descolocadas.
   Como ocurre con los Sinclinales y Anticlinales de Saliencia. Vistos desde arriba, desde los Bígaros, parece que la tierra se hubiera abierto (formando ese ángulo de entre 45 y 90 grados: agudo, recto, u obtuso), pues sus lados podrían encajar el uno en el otro. Con el Vértice, ensanchado por el glaciar..
   Es todo un espectáculo contemplar la naturaleza y tratar de entender todos los movimientos que se  han producido a lo largo del tiempo.


   Pliegues cabalgantes, o no. Antiformes o Sinformes. Rectos. Inclinados. Apretados. Suaves..












   La colección de ellos en nuestras rocas calizas, es uno de los desapercibidos regalos que la naturaleza nos ofrece. 


   Y realmente son para extasiar la mirada..

Nocturne

A 7 km de nuestra casa y en tan solo 2 km de distancia, están presentes los 10 tipos de rocas existentes en Asturias.

domingo, 24 de junio de 2018

ROCAS Y MINERALES DE SOMIEDO: TOBA

   

   El agua de lluvia, poco mineralizada y pobre en dióxido de carbonotras atravesar el suelo y sufrir diferentes procesos, aflora de nuevo en fuentes, ríos, o cascadas con una composición diferente. Al salir del subsuelo se desgasifica y precipita el carbonato cálcico, el cual en forma de cristales se deposita en los diferentes vegetales: musgos,  hojas, helechos, ramas, etc. Con la superposición de diferentes capas, se forma la Toba.
   Cuando la materia vegetal muere y desaparece, quedan esas oquedades que le dan a la Toba su aspecto cavernoso.
                                                    (Resumido de forma muy breve y sencilla)

Se forma también en zonas de Levante y en Baleares.


Fotografía realizada por Juan Carlos Arias






   Es muy abundante aquí y se ve fácilmente en zonas en las que mana el agua continuamente como en el entorno de La Malva,  en todos los arroyos que hay bajo las peñas de Urria, y muchas más...

   Tanto en Urria como en El Coto se utilizó tradicionalmente en la construcción, pues se cortaba y manejaba con facilidad. 


Aunque su porosidad pueda hacer parecer lo contrario, ni filtra el agua, ni entran bichillos a través de ella.


  Así es posible ver grandes piezas de hasta casi un metro de largo en los sillares de las esquinas, como algunos que  conservo aquí en mi casa.






O formando paredes enteras como en las fotos siguientes, en Urria.

  Es llamativa y digna de estudio la construcción, pues no se corresponden en absoluto las magníficas columnas de piedra que sustentan ese pequeño espacio, ni las  piezas de sillería que apoyadas en esa gran solera rodean a la pequeña y coqueta ventana de la fachada, con las sencillas tobas (bien cortadas y colocadas, sí) y con el entramado central de avellano, tan frecuente en épocas de escasez de materiales y de medios. Igualmente, el alero de la fachada no tiene continuidad en ese vano singular, lo que hace pensar que inicialmente haya sido un corredor abierto al sol, y  cerrado y techado con posterioridad. Creo que ese cerramiento ha sido realizado en dos etapas diferentes: primero los laterales y después la parte central; es la explicación que encuentro a la colocación de los sillares de la esquina visible, pues siempre los colocaban en las dos paredes, alternando un largo a cada pared (como se puede ver en la esquina de mi casa, realizada en los años 50; arriba, en la foto principal del blog, ); de ese modo, la esquina sujeta ambas fachadas siempre. Al mirar la fachada frontal de toba, se ve claramente que todos los sillarejos están separados de la esquina en la que deberían entrelazarse (en la segunda foto)






   Ésta es una de tantas edificaciones singulares en Somiedo, merecedoras todas ellas de un riguroso trabajo de estudio, catalogación y protección. Desde las brañas de chozos a las de teito, las casas de los pueblos vaqueiros, y todas las construcciones auxiliares como hornos, molinos, caleiros, fuentes, etc., o las casonas palaciegas..

Horno a dos alturas, algo infrecuente. Me gustaría verlo por dentro, pues no acierto a imaginarlo. ¿La parte inferior es hueca y se utiliza solamente la superior a la altura de la vivienda? o, ¿el horno está abajo al nivel de la cuadra? En ese caso, la parte superior ¿qué sentido tiene?

Casas adaptadas a la pendiente del terreno, con la cuadra en la planta baja y la vivienda con acceso a través de una escalera exterior, en la planta superior. Son de estilo vaqueiro.



Somiedo enamora más cada día:

https://www.youtube.com/watch?v=8BTCP9bF_nQ&list=RDMMUbxb1u3izeM&index=27

jueves, 24 de mayo de 2018

EL MAR EN SOMIEDO. FÓSILES


   Los restos fosilizados que se pueden encontrar caminando por Somiedo son realmente impresionantes. No se hallan únicamente en Los Bígaros o Peña Orníz, nuestras grandes cumbres, pues los tres de las fotos están mucho más abajo.

   El primero lo encontré a unos mil doscientos metros de altitud;  la roca de hierro tiene un tamaño impresionante y, como se puede ver, está saturada de fósiles.

   El segundo está como a unos seiscientos metros de altitud, y es otra hermosísima roca plagada de formas.

El tercero, lo tengo en la pared de la casa; ya estaba en la casa antigua, en la parte más vieja de la edificación,  la que tengo documentada en el siglo XVIII. Desconozco su procedencia. Al encontrarlo entre las ruinas de la casa, y aunque se había roto la parte de la cola del reptil, quise conservarlo visible por lo que ahora está en la fachada.


   Lo único necesario para verlos cuando se camina por cualquier lugar es: llevar los ojos abiertos a la naturaleza. Caminar empapándose de cuanto nos rodea. Disfrutar viendo cada pequeño detalle de vida, aunque esta esté ya fosilizada.







martes, 10 de abril de 2018

ROCAS CALIZAS




Merengue...

   Como una de las obras más bellas de la Creación, describió Luís Martínez a Somiedo, tras cuatro décadas recorriendo cada pueblo, cada braña, cada montaña...


   En un territorio que se podría calificar como abrupto, lleno de profundos valles surcados por múltiples ríos, en el que en muy poca distancia en línea recta se pasa de la cota más baja en Aguasmestas (400 metros) a la más elevada, río Pigüeña arriba, en El Cornón y sus 2.194 metros, lógicamente, los contínuos ascensos y descensos son vertiginosos.
   A lo largo y, sobre todo ancho, de  la geografía somedana, destacan en su parte más alta y próxima al Sur 4 grandes moles calizas: Orníz y Peña Chana, ambas en el límite con León, y, Penouta y Sierra Palombera o peñas de Urria. Curiosamente, mientras las dos primeras son ascendidas por todas sus caras y con bastante frecuencia, las otras dos, más bajas, son pisadas únicamente por los rebecos y por algún intrépido montañero.


Sierra Palombera, la más baja de las cuatro, 1860 metros. Foto hecha desde el Putracón. Mi vista cada mañana al despertar.
Peña Orníz. 2190 metros. Segundo techo de Somiedo.

Peña Chana, 2087 metros. Desde ella se ve el mar bañando Gijón, y desde él, mar adentro, se ve Peña Chana.


Penouta 1976 metros
   Cuesta creer que en el pasado hayan estado sumergidas bajo las aguas y 500 metros más elevadas que ahora (los fósiles marinos encontrados son una muestra clara de esa época), cuando tantas veces las nubes y la niebla las utilizan como su lecho y se deslizan por ellas ocultándolas a nuestros ojos.
   Los vientos las azotan sin miramiento alguno y la nieve se pega a su cara Norte, agotando la poca vida existente a esas alturas, y permaneciendo ahí durante meses algunos inviernos, hasta que el cálido Sol que siempre las baña por el Sur y las roza levemente por el Oeste cada atardecer, pareciera atravesar su interior "derritiéndolas" por dentro; nada imposible, pues están llenas de oquedades y cuevas por las que se filtra el agua, formando espectaculares cascadas con el deshielo.

"Sus cuevas  son los hogares de Xanas y Trasgus". 

   Tal vez sea cuando éstos últimos juegan a los bolos en las largas noches, intentando alcanzar las estrellas que saturan el cielo, cuando los relámpagos y truenos rompen el silencio sacándonos a todos de la ensoñación del largo invierno; es cuando sentimos que el añorado Sol no tiene razón de ser, si no nos inunda con su luz y su  calor, llenando todo de vida.

   Desde Sierra Palombera, la más baja de las cuatro, situada casi en la parte central del municipio, las vistas alcanzan todo Somiedo. La colección de almenas que alberga es tal, que en ocasiones las calizas parecen besarse.

  Son varias las figuras visibles en ella, debido a las grietas y, al hierro y la pizarra que forman caprichosas formas. Una de ellas se dice que es la Virgen con el Niño. Contaban las personas mayores que una mujer ya entrada en años iba a postrarse repetidamente ante ella y preguntaba. Virgen Santísima, ¿casaréime o quedaréi asina?, hasta que un día un pastor que se había escondido, dijo: "Quedarás asina", a lo que la mujer, rápida como todas las somedanas respondió: "Cállate tú, nenuco, que lo diga tu madre, que tú yes pequenuco".

No se sabe si la mujer halló marido.., tal vez sí, "asina la historia queda mejor"

   La forma de hablar en Somiedo tiene diversas variantes, dadas la influencia geográfica, y el movimiento de personas y sus costumbres durante siglos: Vaqueiros y pastores. Lo que no se suele utilizar aquí es la terminación en "u" o en "es", la más frecuente en la zona centro de Asturias. Nuestra tradicional forma de hablar, también forma parte de nuestro patrimonio cultural.

   Es en Urria, bajo Sierra Palombera donde todavía es posible oír algunas palabras como cantare y bailare, restos del castellano antiguo, que perviven aquí en Somiedo, lugar donde tenemos verbos exclusivos como "TEITAR o ENCUMAR" que además siguen vigentes en todas sus conjugaciones.

Lo escrito al principio. Una de las obras más bellas de la Creación.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

DESDE SOMIEDO..

     Os deseamos a todos unas Navidades tan dulces como el tronco de bizcocho de chocolate y crema de castañas de la foto (decorado con nuestras frambuesas y hojas de chocolate hechas con las hojas de nuestros robles), o las casadiellas de siempre; familia, amigos, y  todos los clientes que un año más habéis optado por conocer o por volver a descansar en este paraíso que nos rodea, muchas gracias a todos por habernos elegido.

MERRY CHRISTMAS







    A los que todavía no habéis venido, con estas fotos, hechas en otoño e invierno, del maravilloso entorno que nos rodea y en el sentido de las agujas del reloj, de Norte a Noroeste, os invitamos e incitamos a hacerlo, pues Somiedo y  en cualquier estación, o a cualquier hora del día o al atardecer, os deparará gratas sorpresas. Aquí estaremos encantados de mostraros múltiples y exclusivos atractivos que descubrir...

      Dejaros atrapar y seducir por la naturaleza en estado puro, por la paz que el paisaje transmite, por los colores, por los sonidos de la naturaleza, por los aromas boscosos, por las brumas y nieblas matinales y por los cálidos y soleados días, por los mágicos amaneceres y atardeceres del verano cuando el cielo se tiñe de rojo, por los tranquilos y silenciosos días otoñales, por el valor de las pequeñas cosas y de la vida sencilla en el campo, por la  desconexión del mundo y la conexión con la naturaleza, por la vida lenta, por los murmullos de ríos y fuentes, por el silbido del viento, por las caricias de la suave brisa en la piel, o la de las frescas noches  de luna llena iluminando los valles, por la compañía, y por el momento perfecto...



























lunes, 31 de julio de 2017

La BUENA MADRE, Doña Inés de Miranda

   Doña Inés de Miranda (hija de doña Brígida de Quiñones y Prado (de la Casa de Luna) la cual era  hija de los Quiñones de Mayorga de Campos, y de Álvaro Flórez de Miranda (nacido en la segunda mitad del siglo XV); nieta por parte materna de Gonzalo de Quiñones y de Eulalia de Prado, y, por parte paterna de   Rodrigo Flórez y doña Mencía de Quirós y Miranda, la cual descendía de Martín Vázquez de Quirós y de doña Inés de Miranda Ponce de León, señora de la Casa de Miranda), tiene 3 hijos con don Alonso López de Tineo, de Obona:

  • Catalina de Prado, casada con Diego Menéndez Alfonso, de Cibea, Cangas de Narcea.

  • Baltasar Flórez, casado con  María Arias de Rabanal y Bernaldo de Quirós, los cuales viven en la casa de Pola de Somiedo. De ellos descienden Álvaro Flórez de Quiñones, e Isabel Flórez, casada con Fernando de Estrada, y padres de Álvaro Flórez Estrada.
Casa de Robledo, habitada hasta 1.851. Es visible al aumento de la vivienda, adaptándola a la pendiente del terreno, con los huecos abiertos al Sur, y el horno del pan en la fachada Norte.

   Fuende de Robledo, construída delante de la casa, recogiendo el agua que bajaba de Urria, la cual discurría prado abajo alimentando el molino que había en medio del mismo. Se dice que todas las fincas existentes entre los puentes de La Llera y el de San Miguel, pertenecían a la casa de Robledo. En las proximidades del segundo puente estuvieron el Monasterio y la Iglesia Parroquial de San Miguel. A dicha parroquia pertenecían, La Pola, San Pedro, Urria, Valle de Lago y El Coto, siendo la parroquia más rica de  Somiedo. La Iglesia fue traslada a su actual ubicación en la  Llera, en el siglo XVII.

  • Gaspar de Miranda, casado con Inés García, los cuales viven en la casa de Robledo, en El Coto. De ellos desciende Lázaro Flórez, esposo de Isabel Álvarez Cienfuegos, los cuales en 1.851 compran la casa de La Llera a las  hermanas Argüelles Miranda. Según consta en la escritura, era la mejor casa del pueblo y la de mejor cimentación. Aún es visible la evolución de dicha casa (con los restos  de dos hornos de pan en las paredes), así como la ampliacion de la misma hacia el Sur, dejando en el interior los pies derechos, travesaño y cargadero de la que había sido la puerta de entrada. Hereda ambas casas, la de Robledo y la de La Llera, su hija Antonia Flórez Cienfuegos, madre de Maria Antonia Álvarez Flórez y abuela de Aurelio Álvarez Álvarez López y Flórez.

   Doña Inés de Miranda ocupó el cargo de Abadesa (siendo madre soltera y "doblemente madre") en el Monasterio de Gúa donde crió a sus hijos. Tras arrastrar una vida lánguida y decadente, según dicen los libros, el Monasterio fue clausurado y trasladado a Vega de Espinareda, en León. Doña Inés fue compensada generosamente con las propiedades que el Monasterio tenía en El Coto de la Buena Madre. A ella le debemos el nombre más bonito.

...To the end of LOVE

domingo, 27 de noviembre de 2016

CUBA






   En enero de 2001 (tras haber rechazado repetidamente varias oportunidades de viajar a Cuba, por motivos obvios  que al final se pueden entender fácilmente)  llegué a La Habana, un atardecer.  Las primeras imágenes negativas las percibí en el corto trayecto entre el aeropuerto y el hotel, al comprobar lo inimaginable: no había alumbrado público, y los coches circulaban siempre con las luces largas. La siguiente, en la recepción de un cinco estrellas en pleno Malecón, con un mostrador tan largo como la cola de turistas que llegábamos, pues solo había un bolígrafo. El hotel pertenecía a una cadena internacional, la cual debía dejar al gobierno cubano el 50%de sus beneficios.        Desconozco el salario de los empleados cubanos en el mismo, pero pronto entendí porqué las toallas aparecían cada día artísticamente dobladas de una forma diferente: la persona que hacía ese trabajo, esperaba conseguir con ello alguna propina en dólares, lo que le permitiría poder comprar cosas básicas en las tiendas que existían para los turistas, y a las que no podían acceder con pesos cubanos; la otra opción de supervivencia era ir una vez al mes con la cartilla de racionamiento que el gobierno cubano les daba, a comprar lo básico: azúcar, aceite, papas (patatas),  y poco más, que, cuando llegaba su turno tras la cola de horas y horas, esos productos podían haberse terminado; eso significaba que hasta el mes siguiente carecerían de dichos alimentos.
   En el primer desayuno en el hotel, una sorpresa más: un conocido alcalde asturiano que, periódicamente viajaba a la isla para gestionar viajes de retorno temporal a Asturias, nos invita a comer en el Centro Asturiano. En esa comida (no había más mesas ocupadas que la nuestra) estaba una señora de Grado  emigrada a Cuba, y su nieta. A la hora de elegir el menú, la señora pidió PAPAS, ante lo cual su nieta le sugirió: ¡¡¡pero abuela, pida un filete, que no podrá volver a comerlo en mucho tiempo!!! La respuesta de la abuela fue: no hija, llevo tanto tiempo comiendo papas, que ya no sé comer otra cosa. Su expresión resignada, y su triste mirada, al igual que la de todas las personas mayores que pude conocer, las cuales conocieron la Cuba rica, siguen vivas en mi memoria, hoy, 15 años después.
   Saber que el sueldo mensual de los camareros que trabajaban en El Floridita o en La Bodeguita del Medio, era igual al importe que los turistas pagábamos por 4 mojitos, te producía múltiples y  contradictorias sensaciones al beber el mojito.
   Saber que los cubanos que vivían en el campo y tenían animales para autoconsumo, como cerdos, debían entregar la mitad del animal al gobierno…
Pasear por todo El Malecón y no ver gaviotas, ni perros, y, comer en los Paladares, dudando qué estabas comiendo...
Ver como mujeres y hombres, en las terrazas más concurridas y sin el más mínimo pudor, ofrecen sus cuerpos y contactos sexuales , a cambio de dinero...
   Viajar en taxi por la isla y ver la expresión atónita del taxista al saber que desde España podíamos movernos por Europa con el DNI, o por todo el mundo con el pasaporte, cuando ellos eran prisioneros en su propio país, y si alguno conseguía poder salir, lo hacía sin nada, o escondiendo 10 pesos entre el zapato y la suela que previamente había descosido…
Buscar la casa en la que había vivido la familia, y encontrarla vacía y totalmente desvencijada…










   Vivir 2 años encarcelado, porque si,  como José Fernando Feito Taladrid, (al que por cierto debemos un gran reconocimiento los somedanos) haciendo una sola comida al día, lo que él describía en cartas enviadas a Somiedo, como un favor, pues lo hacían por su salud (de lo contrario las cartas no hubieran salido) Él, que como mis tíos Aquilino y Servando que nunca habían salido del pueblo, ni de Somiedo, y tantos y tantos emigrantes que llegaron a Cuba tras un largo y tal vez penoso viaje en barco, que trabajaron y salieron adelante, regresando alguno con aquellas maletas llenas de ilusiones que habían llevado, ahora cargadas de cosas para los suyos, y que tras volver a Cuba y la llegada del castrismo, no hemos vuelto a saber de ellos…Tantas familias rotas, tantos seres queridos a los que no se pudo volver a ver, tantos sueños truncados…En una isla rica como Cuba, uno de los lugares del mundo en los que la naturaleza ha sido más generosa, y que  un desgobierno impuesto durante más de  medio siglo, permite que las personas sobrevivan pasando hambre.




   Ahora algunos  llorarán y lamentarán la marcha del responsable de  atropellos tan imperdonables, como la pérdida de libertad de todo un país, al margen de todo lo anterior, vivido durante una sola semana de estancia en Cuba. Otros, lamentarán que esa pérdida no se haya producido hace décadas.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

LAGOS DE SALIENCIA Y LAGUNAS DE CAMAYOR

    Los lagos de Saliencia, llenos de belleza, como cada vez que los visito.



Lago de la Cueva y subida a La Farrapona o Alto de Balbarán





Laguna Almagrera (siempre la vi sin agua, tendré que subir en Primavera)

Lago Calabazosa. Es el más profundo de la Cordillera Cantábrica, alcanzando los 60 metros de profundidad

Lago Cerveríz, a la sombre de los Picos Albos.


   Siguiendo la ruta que partiendo de La Farrapona y tras visitar estos lagos, nos conduce a Valle de Lago, cruzamos las vegas de Cerveríz y Camayor, (unos 6 km) en un maravilloso paseo entre calizas, lagunas y meandros.

El Furao de Camayor, ojo gigante permanentemente abierto al cielo.




   Si a mediados de un Otoño tan seco y cálido como el vivido, al que precedió el Verano más seco y caluroso de los últimos treinta años, paseando por la Vega de Camayor se encuentran todas las lagunas de las fotos, es fácil imaginar como estará en Primavera tras el deshielo invernal.


Camayor






   Es aquí, bajo estos lagos y lagunas y las fértiles vegas, por donde se mueven durante casi 15 km y a 500 metros de profundidad los espeleólogos europeos.